LA PELÍCULA

En Sierra Leona, varios equipos valerosos, plantadores de iglesias mostraban la película de JESÚS en un área implicada en una guerra civil. Las condiciones empeoraron rápidamente, y los rebeldes invadieron el distrito. Los miembros del equipo acababan de ocultar sus cámaras, cuando cuatro de sus miembros fueron capturados por los rebeldes y tratados como esclavos.

Por meses fueron obligados a cargar el equipo y provisiones de los rebeldes de un lugar a otro. Les quitaron los zapatos para evitar que huyeran. Como caminaban grandes distancias, se abrieron cortadas profundas en sus pies y aparecieron graves infecciones, extendiéndose hacia su pierna. Uno de los miembros del equipo finalmente se acercó a un soldado, y le dijo que no podía ir más lejos debido al intenso dolor. El soldado respondió poniendo un rifle AKA en su cabeza y lo mató. ¿Como podría Dios usar esto para su gloria? ¿Haría que los miembros restantes del equipo siguieran confiando en Dios, declarando su soberanía?

Finalmente, los rebeldes encontraron el equipo de proyección oculto, y una copia de la película en su propia lengua. Ordenaron a los miembros del equipo instalar el equipo y exhibir la película. Después de ver la película JESÚS, algunos de los soldados se hicieron cristianos y quedaron tan impresionados que se la mostraron a su comandante. ¡Él ordenó que se mostrará todos los rebeldes en el área! Varios creyeron en Cristo. Antes de ser liberados, los miembros “esclavos” del equipo, fueron capellanes de los rebeldes y los discipularon en su nueva fe.

Todo el tiempo Dios tiene un plan. Él sabía lo que estaba haciendo. (Él siempre sabe lo que está haciendo.) Y durante todo el tiempo difícil que viene a nuestra vida, nos pide que pongamos nuestra fe en él continuamente, porque a través de esto recibe la gloria.

Para ayudarnos a comprender más sobre a darle la gloria a Dios piensa en un billete de $100 dólares. Si te ofrecen un billete nuevecito de $100 dólares, ¿lo aceptarías? ¡Claro que lo harías! Pero si fuera un billete maltratado y arrugado y hecho bola, ¿aún lo querrías? Por supuesto que lo querrías, porque su valor sigue siendo de $100 dólares Y que, si el billete fuera lanzado al piso y pisoteado varias veces, ¿aún lo querrías? estoy segura de que de nuevo tu respuesta será un resonante si, ¡por que su valor no ha cambiado! Que si el nombre de ese billete de $100 dólar se hubiese usado en vano, y alguien hubiera maldecido y jurado con él. ¿Aún lo querrías? Por supuesto que si. ¿Pero por qué? ¿Por qué aun lo querrías? La respuesta es, porque su valor sigue siendo ¡cien dólares!; no importa lo que hagamos con el billete, todavía conserva su valor. Puede pisotearlo, puede abusar y despilfarrarlo, puede gritar y usar su nombre en vano; pero, no importa lo que hagas con ese billete, no pierde su valor.

Este mismo principio se aplica a la gloria de Dios. No importa lo que hagas con la gloria de Dios, su valor no cambia. La gente puede pisotearla y arrastrarla en el lodo. Puede ser que repetidamente usen el nombre de nuestro Señor en vano, pero no importa lo que hagan, la gloria de Dios nunca pierde su valor. A través de situaciones graves pueda que no veamos Su gloria brillar, pero sigue allí. La gloria de Dios nunca pierde su valor o Su presencia. Es como despegar en un avión en un día nublado, y atravesar las nubes teniendo en cuenta que el sol seguirá brillando. La gloria de Dios brilla, no importa cuántas nubes haya en nuestras vidas.

Y a que fuimos creados para irradiar la gloria de Dios, y que esta pueda brillar en cualquier situación difícil, nuestra meta debe ser buscar Su gloria a través de cada fase y circunstancia de la vida, incluso si fuéramos tomados como esclavos por las fuerzas de las guerrillas. Nuestro deber es irradiar la gloria de Dios, no nos podemos excusar y decir ¡solamente somos humanos! Aunque eso es verdad, Dios no nos llama a ser humanos. Nos creó de esa manera, y luego nos llamó a ser santos. Eso es difícil de hacer, pero es nuestro llamado. (Esta reflexión fue sacada del libro Teología de perros y gatos. Replanteando nuestra relación con Dios y viviendo para darle la máxima gloria. De Bob Sjogren y Gerald Robison)

Así que si ahora pasas por un mal momento esta es la oportunidad de que le des la gloria a Dios por que en medio de la dificultad él se glorifica. 1 Crónicas 16:25-29 Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza, Y de ser temido sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; Mas Jehová hizo los cielos. Alabanza y magnificencia delante de él; Poder y alegría en su morada. Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová gloria y poder. Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él, Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad.


Aquellos que deciden darle gloria a Dios, encuentran razones para celebrar diariamente. Con nuestro estilo de vida le adoramos a Él, sin importar si atravesamos momentos difíciles o si de repente atravesamos momentos muy buenos; todo es para la gloria de su nombre. Las razones para darle gloria a Dios nunca se agotan.