EL DIOS DE LO IMPOSIBLE

Se dice que en la ciudad alemana de Hanover está el sepulcro de una condesa que negaba la existencia de Dios y se reía de la idea que existiera la resurrección.

Para indicar su desprecio por el cristianismo, ordenó a sus súbditos que cuando muriera se hiciera su tumba de solida mampostería cubierta de grandes piedras unidas por grapas de acero.

Sobre esa tumba se grabaron las palabras de desafío que decían “Está tumba estará cerrada por siempre“.

Un día una semilla cayó en una de las grietas del sepulcro, y pronto comenzó a crecer una pequeña planta. Luego, como si la naturaleza se quisiera burlar del orgullo descrito en la tumba, aquella pequeña planta creció frondosa y poco a poco las raíces fueron penetrando por debajo de los sólidos bloques de piedra, levantándolos y sacándolos de su lugar.

Aunque apenas han pasado algunas generaciones desde que aquel sepulcro fue sellado, solo bastó una pequeña semilla para que el poder de Dios se glorificara sobre aquellas palabras inscritas allí.

Esta historia me recuerda a una escrita en la palabra donde se nos cuenta de la resurrección de un hombre que llevaba 4 días muerto Juan 11:32-44 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. 

Para Dios no hay nada imposible ni la muerte misma es rival para el poder de ÉL. Tener fe en Jesucristo es creer y confiar fielmente en todo aquello que parezca humanamente ilógico. Creer en la existencia de la salvación, la vida eterna, un cielo y tierra nueva. Saber que él está con nosotros todos los días de nuestras vidas hasta el final de este mundo y que nunca nos dejará avergonzados.

Es esperanzador saber que la confianza que hemos puesto en Jesucristo nos abriga con el poder de su palabra. Sigue adelante no desistas. Aferra tu confianza en Jesucristo como aquella pequeña semilla, o como aquellas mujeres que lloraban la muerte de lázaro. Aunque para los demás parezca locura, es poder de Dios que nos trae salvación.

1 Corintios 1:18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

No hay peor error que negarnos a la obra redentora de Cristo, su muerte y su resurrección, no hay argumento válido que acabe o destruya con la veracidad del poder de Cristo, no importa cuanta ciencia, cuanta sabiduría humana, cuanta teoría o filosofía intente por acabar con la fe en Cristo. Nosotros tenemos la seguridad de que EL es el Dios de lo imposible y que el vino a la tierra siendo Dios y se hizo hombre, negándose a sí mismo hasta su muerte y muerte de cruz para finalmente levantarse entre los muertos para gloria de Dios padre y para redimirnos de nuestra muerte espiritual.

Los que han sido salvados han reconocido su propia impotencia y la potencia de Dios. Aceptan que no pueden vencer el pecado que amenaza con dominar sus vidas, y han aprendido a confiar en la gracia de Dios. Esta gracia que se manifestó plenamente en la cruz de Cristo, cuando Cristo no solo oró para que Dios perdonase a los que le crucificaron, también abrió las puertas del perdón para que todos creyeran en él. La cruz, entonces, que puede parecer una tontería para aquéllos que se hunden en sabiduría humana, es realmente el instrumento que salva.

“Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos”

¡YO CREO EN EL DIOS DE LO IMPOSIBLE ATRÉVETE A CREERLE A ESTE MISMO DIOS!