LA BONDAD

Sucedió en 1939 cuando un joven corredor de bolsa en Londres lo dejó todo para dejarse la piel y jugarse la vida ayudando a refugiados judíos que huían de las regiones de Europa ocupadas por los nazis.

Sir Nicholas Winton organizó viajes para más de 600 niños judíos en cuatro diferentes países y los llevó a Inglaterra, trabajó para encontrar familias británicas que quisiesen dar cobijo y cuidado a los niños. Se necesitaron ocho trenes, una planificación muy cuidadosa y un secretismo absoluto. ¡Lo mantuvo tan secreto que ni tan siquiera su esposa no supo nada de ello hasta 50 años más tarde cuando descubrió accidentalmente un libro de recuerdos con anotaciones en el ático de su casa!

El libro de recuerdos contenía fotografías y nombres de los niños que fueron rescatados durante todos esos años. Su esposa, Greta, llevó la historia a la investigadora del Holocausto Elisabeth Maxwell y se enviaron cartas a los niños que lograron localizar. Se recibieron más de 200 respuestas de los 669 niños que aparecían en la lista.

El resto del mundo descubrió esta maravillosa y tan estimulante historia en un episodio de That’s Life, emitido por la BBC británica, donde Sir Nicholas fue invitado como miembro de la audiencia. Su libro de recuerdos fue mostrado y explicado. En un momento del programa más de veinte personas entre la audiencia que lo rodeaban se pusieron de pie y le aplaudieron, en un emotivo, sencillo y muy humano homenaje. Lo que Sir Nicholas no sabía era que cada una de las personas que se paro era un niño que el salvo, ahora eran adultos y estaban allí para agradecérselo en persona, Nicholas esta estupefacto, de sus ojos brotaron unas lágrimas de alegría, pues después de 50 años volvía a ver a aquellos a quien había ayudado con tanto desprendimiento y tan des interesadamente. El nunca espero que lo homenajearan por tal actuación pues lo hizo como un acto de amor y solidaridad por los demás, sin jamás esperar nada a cambio, ni un simple gracias. 

El dar sin esperar nada de los demás, hoy en día no es común observar estos valores en los seres humanos ya que hay muchas formas de hacerlo y tenemos que practicarlo; aunque parezca un ejercicio complicado, es de lo más gratificante y los beneficios son infinitos.  
En ocasiones damos esperando recibir algo a cambio. Quizás no hoy, quizás no mañana, pero en algún momento. Ayudamos por si algún día necesitamos ayuda. Damos por si algún día queremos recibir. Esperamos por si algún día nos demoramos. Nos es difícil dar con libertad, porque somos egoístas o porque con regularidad esperamos que nos devuelvan el favor. Para lograr entrar en el propósito de dar sin esperar nada a cambio el Señor nos hace un llamado a la bondad, esta virtud que hace que todo lo hagamos con total desprendimiento, que nos insta a hacer el bien por nuestros semejantes y también por los animales, actuando siempre en beneficio de ellos sin ningún tipo de interés personal, simplemente el hecho de hacer sentir al prójimo, seguro, feliz, y amado. El ser bondadoso significa ser benevolente con los que se encuentran a nuestro alrededor, siempre procurando el beneficio del prójimo, sin importar de quien se trate. 
Por lo general, a los seres humanos no nos cuesta ser bondadosos con las personas que más queremos, como nuestros familiares. Ahora bien, la bondad es en esencia una cualidad divina y, como dijo Jesús, nuestro Padre celestial no solo es bueno con quienes lo aman, sino también “con los ingratos”. De hecho, Cristo instó a sus discípulos a imitar el ejemplo perfecto de Dios cuando los animó a “ser perfectos, como su Padre celestial es perfecto” Lucas 6:35-36 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. EL amor tiene bondad, es así que para ser bueno y dar con bondad debes amar, y que difícil es amar, y cuanto más ser bondadosos. Pero no es imposible, si Dios nos pide estos frutos espirituales es porque tenemos la capacidad de alcanzarlos.

Así que empieza a obrar con amor y bondad y prueba a dar sin recibir nada a cambio y verás cómo recibirás sin tener que pedirlo. Porque tu premio viene del cielo. 

SOBREVIVIENTES DEL HOLOCAUSTO