EL PROPÓSITO DE NUESTRA VIDA

Irena Sendler, Una mujer excepcional y valiente, que salvó la vida de más de 2.500 niños durante la Alemania nazi. La situación para esa época estaba descontrolada, todavía más cuando los alemanes pusieron en marcha su plan de “limpieza” donde asesinaban a todo niño o niña que viniera de una familia que non fuese de raza aria. Había cuerpos en las calles, niños fusilados, golpeados, otros muriendo de hambre, enfermos. Irena decidió poner de su parte todo lo que podía ante tanto dolor, así que arriesgó su vida por hacer algo por ellos.

Irena se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, conocido como Zegota, como miembro del cuerpo sanitario para encargarse de paliar los casos de enfermedades contagiosas.

Para impedir la propagación del tifus, los nacionalsocialistas permitieron la entrada de las personas que intentaban frenar esta enfermedad. Fue en ese momento cuando Irena se dio cuenta de que lo que le aguardaba a la mayoría de las personas del gueto era terrible. Por eso, decidió entonces intentar sacar de allí a los más pequeños.

Al principio, se las amañó para poder sacar a los niños y niñas en bolsas, sacos de patatas, maletas, cestos de basura, en ambulancias como víctimas de tifus y hasta en ataúdes. 
El 20 de octubre de 1943, Irena fue detenida por la Gestapo. Pero, aún en prisión y sometida a horribles torturas, jamás desveló el paradero de todos los niños a los que había salvado. Su historia se conoció hasta 1999 y allí maravillados con su historia la alababan y le preguntaban por qué había hecho tal heroísmo con esos niños, a lo que ella respondió: “esos actos fueron la justificación de mi existencia en la tierra, y no un título para recibir la gloria”.

Dios nos creó a todos y cada uno de nosotros únicos y con un propósito.

Estoy segura de que alguna vez te has preguntado: Dios me ha creado, pero ¿por qué razón? Soy solamente una persona en un mundo de billones, todo indica que en el mejor de los casos conseguiré vivir como mucho cien años, y en el “peor de los casos”, ni un día más. 
Dios hace lo que quiere, y Él ha querido que yo viva, pero, ¿por qué razón? Con los problemas que enfrento cada día, aún en mi pequeño rincón… ¿cuál es el propósito de todo esto? Y ¿por qué Dios se tomó la molestia en crearme? 
Él limpió mis pecados pasados cuando me convertí, y en ese momento me hizo increíblemente feliz. Pero nuevamente estoy aquí con una sensación de que tiene que haber algo más que sólo el perdón de pecados en mi caminar con Cristo. ¡Dios tiene que tener un propósito con la vida que ha creado en mí!
1 Tesalonicenses 4:3 y 7 Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Santificado, Santo… estos términos son adecuados para Jesús ¡pero también son adecuados para nosotros! Dios es real y es el quien nos fortalece para vivir una vida de santidad y santificación, así como Jesús, su hijo.  ¡Aquí, en nuestras circunstancias cotidianas, podemos ser santificados! 
¡Increíble! ¡Has encontrado las respuestas a tantas preguntas sobre el propósito de nuestra existencia! ¡Dios nos ha creado para vivir una vida agradable frente a Él, y Él mismo nos da la fuerza y guía que necesitamos para lograrlo! “… el ser fortalecidos con poder en el hombre interior …” Efesios 3:16. Su voluntad implica nunca más pecar, así que Él nos fortalece, de modo que ya no vivamos en pecado, así como Jesús lo hizo. ¡Esta es la justificación de nuestra existencia en la tierra! 
La alegría de la fe llena nuestro interior, pero no una fe por obras Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Y aunque hay luchas porque Satanás también vive para tentarnos, hay más que suficiente garantía en la Palabra de Dios, para no rendirnos ni desertar de este propósito. Ahora, podemos ver con claridad que nuestros pecados perdonados son sólo el comienzo, y ahora nos extendemos hacia adelante para caminar con Dios cada día. y se extenderá directamente a la eternidad. así que ya conoces tu propósito en esta tierra. 
Entrégate totalmente a Dios; ¡lee su Palabra, así como está escrito, y comienza a obrar de acuerdo a ella! ¡Puedo garantizarte que tu vida será llena de significado y propósito! ¡QUE ESPERAS PARA SEGUIR A CRISTO!